Por Gloria Muñoz Fisioterapia
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4 de marzo de 2026
Tras superar la fase aguda de la infección por COVID-19, algunas personas continúan presentando síntomas durante semanas o incluso meses. A esta situación se la conoce como COVID persistente o Long COVID, y puede afectar de forma significativa la calidad de vida y la capacidad funcional. La fisioterapia juega un papel clave en el abordaje de estos pacientes, ayudando a recuperar la funcionalidad de manera progresiva y segura. ¿Qué es el COVID persistente? El COVID persistente se define como la presencia de síntomas que se mantienen más allá de las 4–12 semanas tras la infección inicial, sin que exista otra causa que los explique. Puede aparecer tanto en personas que cursaron la enfermedad de forma leve como en aquellas que requirieron hospitalización. Los síntomas del COVID persistente son variados y pueden fluctuar en intensidad. Entre los más comunes encontramos: • Fatiga persistente • Dificultad para respirar o sensación de falta de aire • Dolor muscular y articular • Debilidad general • Alteraciones del equilibrio • Intolerancia al esfuerzo • Dolor torácico • Dificultades cognitivas (“niebla mental”) El papel de la fisioterapia en el COVID persistente El abordaje fisioterapéutico debe ser individualizado y progresivo, adaptándose a la tolerancia al esfuerzo de cada paciente. El objetivo principal no es forzar, sino mejorar la capacidad funcional sin empeorar los síntomas. El tratamiento puede incluir: • Reeducación respiratoria • Ejercicio terapéutico de baja intensidad y progresión controlada • Entrenamiento de la fuerza y la resistencia de forma gradual • Mejora del equilibrio y la coordinación • Técnicas para el manejo de la fatiga • Educación sobre control del esfuerzo y pautas de descanso Importancia de la dosificación del ejercicio En pacientes con COVID persistente, una mala dosificación del ejercicio puede provocar empeoramiento de los síntomas. Por ello, la fisioterapia se centra en el control de la carga, el respeto de los tiempos de recuperación y la escucha activa del cuerpo. Enfoque multidisciplinar El tratamiento del COVID persistente suele requerir un enfoque multidisciplinar, en coordinación con médicos, psicólogos y otros profesionales sanitarios. La fisioterapia contribuye a mejorar la autonomía, la capacidad física y la confianza en el movimiento. El COVID persistente es una condición compleja, pero con un abordaje adecuado es posible mejorar la funcionalidad y la calidad de vida. La fisioterapia, mediante un tratamiento personalizado y progresivo, acompaña al paciente en su proceso de recuperación, ayudándolo a volver de forma segura a sus actividades diarias.